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Otra de dependencia tecnológica

El mercado del software es curioso. Todos conocemos el caso de las revistas en las que vienen muestras gratuítas de champú… probamos el champú, y si vemos que es mejor que lo que estamos utilizando y la relación calidad-precio compensa, podemos empezar a comprar el nuevo champú. (Cuando hablo de champú, puede ser gel, perfume, suavizante, ambientador…).

Pero desde que la informática se empieza a ver como un negocio, se utiliza una táctica parecida:

  • Se organizan cursos gratuítos para utilizar un determinado programa
  • Se regalan las versiones de estudiante.
  • Se hacen descuentos importantes a Universidades/Colegios…

Aunque el efecto, es ligeramente diferente que en el de las muestras gratuítas; estamos hablando del mundo en el que tecnológicamente hablando, casi todo el mundo desconoce la oferta de software, y en ocasiones el único software que conoce es el que ofrecen en el curso/le han regalado/le han hecho descuento… al aprender a utilizarlo, se convierte como por arte de magia en el único programa capaz de hacer la tarea que la persona requiere, y en muchas ocasiones cuando se le ofrece un segundo programa que hace una tarea parecida, ante la opción de aprender a utilizar otro programa, sabiendo utilizar ya uno, suele ser de rechazo. Por lo tanto, lo que importa es llegar el primero.

A partir de ahí, después de conocer sólo un programa, cuando una de esas personas, en su vida profesional se vea obligada a utilizar ese programa, estará obligada a comprar el programa.

Ante la posibilidad de competencia, todos los fabricantes de software quieren ser los primeros en algún sentido; aunque hay un problema fundamental, los diferentes programas no suelen ser compatibles entre sí, por lo que si una persona hace un curso de Micro$oft Office y para él sólo existe esa suite ofimática, y para otra persona sólo existe Corel WordPerfect Suite o Lotus SmartSuite; entre ellos no podrá existir una comunicación bidireccional, ya que por ejemplo Corel WordPerfect soporta formatos de M$. Office, pero no al revés.

Yo creía que la interoperabilidad era fundamental.

Pero hace unos años, no existía la capacidad de comunicación que existe actualmente, y era muy importante qué empresa pagara más por tener sus programas en más ordenadores (aunque fueran copias ilegales, eso tampoco importaba); podía ser el peor programa que existiera, pero al ser el más famoso, se utilizaba más; hoy en día el marketing sigue siendo una parte fundamental, pero también el boca a boca (boca a oreja). Y ciertas empresas de software aún intentan mantener el modelo antiguo, es decir, si se desarrolla un mal producto, ahora no sólo es necesario venderlo bien, porque igualmente puede ser rechazado.

Pero volviendo al tema de la dependencia, ahora nos encontramos con otro gran hecho, cuando hay mucha oferta, las personas/empresas eligen qué programa necesitan (relación calidad-precio, usabilidad…) y con el tiempo tendrán que coexistir; ya que los documentos/archivos generados serán útiles si pueden ser compartidos con otras personas. Y no es plan de tener que instalar en un mismo ordenador, por ejemplo 4 ó 5 suites ofimáticas.

Todo esto me decidí a escribirlo a raíz de ver dos noticias:

  • MathWorks regala versiones reducidas de Matlab para miembros de la comunidad Universitaria y hace importantes descuentos en la adquisición del programa completo. (Visto en publicidad AdSense). Es cierto que Matlab es un referente, es muy potente, multiplataforma, ya tiene un nombre en el mundo del software y quiere seguir teniéndolo. Es un lenguaje propio, y no soportará otro lenguaje que traiga otra suite matemática. Y probablemente, la competencia no soporte Matlab, al menos al 100%. Por cierto, hay una alternativa libre que pinta muy bien: Octave.
  • Además, leo en Muy Computer que Autodesk regala AutoCad 2010 a estudiantes, siendo sólo necesario tener una dirección de e-mail de la Universidad.
  • Además, Microsoft regala Visual Studio a estudiantes (En algunos ciclos formativos)

Veo positivo que se regalen versiones de programas caros, que sería casi imposible utilizarlos fuera de la Universidad/Clases/Empresa de forma legal, aunque, y eso es responsabilidad de los usuarios, no debemos depender de un software determinado ya que el conocimiento es poder, pero si ese conocimiento depende de una empresa, el poder virtualmente propio, es  posesión de la gran empresa que hay detrás.

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